Un equipo idóneo es obligante
M.A. Guzmán Gómez*
Casi nunca se acierta en la escogencia de la persona para ejercer como funcionario público e inclusive privado. Pero, si se apartan malsanas inclinaciones como el “amiguismo”, por ejemplo, puede nombrarse al capaz e idóneo para el cargo. Olvidan, es lo usual, lo básico e importante, es decir, que sólo el idóneo procura y garantiza el éxito de todo proceso, desde el mas sencillo hasta el mas complejo y en cualquier instancia, sea local, regional o nacional. Es mayor la incidencia negativa, por supuesto, cuando el ineficiente es electo por el voto popular, porque el daño público es enorme y ejemplos patéticos lamentablemente abundan, como lo constituye lo ocurrido en la Alcaldía de Heres desde hace décadas, ocasionándole graves daños a Ciudad Bolívar, como es notorio, sin resolverle ni un solo problema importante.
El clientelismo y el nepotismo, también malsanos, han sido, con nefasto arraigo, los grandes enemigos de la idoneidad que debería privar siempre en la selección sin ninguna otra condición, y ha sido por ellos, precisamente, que la gerencia pública, salvo digitales excepciones, pendula con frecuencia hacia el fracaso. De esa inapropiada manera de escoger al funcionario resulta nada difícil que “no dé la talla”, cuando el cargo se le aparta a la persona y no viceversa que es lo sensato y procedente. Con mucha razón el Libertador, en su siempre vigente discurso angostureño, enfatiza que “se debe escoger al idóneo, así sea adversario”.
Ninguna gerencia, con mayores secuelas negativas si es pública, puede ser satisfactoria y mucho menos cercana al éxito, con funcionarios que “desconocen la yerba” y que jamás entenderán, por sus evidentes limitaciones y escasos recursos de instrucción y capacidad, la actividad que enfrentan, cayendo con facilidad en la prepotencia y arrogancia funcional, solo reservadas para los practicantes de la mediocridad sin pudor ni vergüenza. Son los antivalores, enemigos acérrimos de la inteligencia….y de toda revolución socialista, para quien la humildad es su gran aliada.
Este tipo de “gerencia pública”, siamés del peor burocratismo, nunca establecerá los objetivos precisos que son los aliados de toda buena gestión y, lo que es peor, no lo creen necesario, como tampoco jamás manejarán, con la habilidad requerida, las indispensables programaciones, estrategias, tareas consensuales y labores en equipo. ¿Cómo dirigir a un grupo de personas quien no es idóneo para gerenciar?. Sencillamente imposible.
De allí que acertar en la escogencia de la persona para el cargo e integrar cualquier equipo gerencial, se infiere como demasiado importante por cuanto sus objetivos y metas son nada menos que el bienestar y satisfacciones colectivas, con el uso racional y ético de los recursos disponibles que significan un elevado pero fascinante compromiso social ineludible, donde el saber escuchar – oir con atención – es prioritario en toda gerencia que, además, tiene que tener muy claro la constante comunicación para lograr las metas trazadas previamente, así como la indispensable percepción y necesaria información oportuna que garantice la constante toma de decisiones acertadas y dirigidas hacia el éxito durante todo el proceso que exige, fundamentalmente, incorporar personas idóneas en los cargos. Es lo ideal y la sensatez de toda revolución socialista bolivariana así lo exige.
Un equipo idóneo, de entrega total a la solución de problemas colectivos, es obligante.
La frase: Antes que la autoestima prevalece estimar a los demás.
www.maguzgo.blogspot.com/maguzgo@hotmail.com/*Ingeniero civil.
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