Lo acontecido hasta ahora indica el acierto del presidente Chávez en la feliz decisión de incorporar al “acuartelado” sector castrense - en sinergia civil – para realizar labores de bienestar social en las comunidades mas deprimidas, fundamentalmente, en una acción de ejemplar solidaridad hacia el desarrollo integral del país, fomentando una beneficiosa revolución positiva civico-militar sin precedentes.
En este orden de ideas, no podía ser mejor el momento, propicio y oportuno como el actual, para insistir en la imperiosa necesidad de reglamentar lo que he sugerido como indispensable para alcanzar, en menor tiempo, el autoabastecimiento nacional de, al menos, los principales alimentos agrícolas básicos, implementando un Servicio Agrícola Obligatorio (SAO), que estaría incorporado a la Ley del Servicio Militar al que cada año se alistan millares de jóvenes venezolanos, los cuales recibirían, durante esos dos años de adiestramiento castrense, pasantías de aprendizaje en el campo venezolano en labores que tienen que ver con la siembra, cultivo, cosechas e instrucción básica de los conocimientos en las faenas agrícolas incluyendo, por supuesto, lo relativo a maquinarias y equipos indispensables para “reimpulsar” una verdadera revolución agroalimentaria.
¿Se imaginan esa enorme legión de jóvenes patriotas, eficientemente capacitados en la problemática agrícola, impulsando una colosal producción de alimentos necesarios? De utopía no tiene nada.
Para esta estupenda labor agro-nacionalista, solo un Servicio Agrícola Obligatorio – algo similar a un Ince cívicomilitar - , resulta la gran alternativa para consolidar nuestra independencia tanto como la soberanía y seguridad alimentaria. Impostergable resulta, entonces, que la Asamblea Nacional incorpore a su agenda legislativa el estudio, discusión e indispensable aprobación de esta propuesta y luego el gobierno implementarla sin dilación.
Invertir con sensatez, en el campo venezolano las reservas necesarias para optimizar el desarrollo agrícola y eliminar el déficit social y tantas importaciones, se hace inaplazable y el SAO es el instrumento idóneo que aportará el material humano joven, instruido y de primera.
Los parlamentarios tienen la palabra….
¿Se imaginan esa enorme legión de jóvenes patriotas, eficientemente capacitados en la problemática agrícola, impulsando una colosal producción de alimentos necesarios? De utopía no tiene nada.
Para esta estupenda labor agro-nacionalista, solo un Servicio Agrícola Obligatorio – algo similar a un Ince cívicomilitar - , resulta la gran alternativa para consolidar nuestra independencia tanto como la soberanía y seguridad alimentaria. Impostergable resulta, entonces, que la Asamblea Nacional incorpore a su agenda legislativa el estudio, discusión e indispensable aprobación de esta propuesta y luego el gobierno implementarla sin dilación.
Invertir con sensatez, en el campo venezolano las reservas necesarias para optimizar el desarrollo agrícola y eliminar el déficit social y tantas importaciones, se hace inaplazable y el SAO es el instrumento idóneo que aportará el material humano joven, instruido y de primera.
Los parlamentarios tienen la palabra….
RETAZOS: 1) Resulta al menos interesante y sensato, por lo obvio, relacionar los principales gastos sociales con el precio del barril de petróleo. Asignarle a la salud de los venezolanos, además del presupuesto normal, un dólar adicional (Bs.F 600.000.000) es una decisión histórica que el gobierno debe ampliar, al menos, a la educación y producción de alimentos a través de un Servicio Agrícola Obligatorio (SAO).


