“Los niños cambiarán a Venezuela”
M.A. Guzmán Gómez(*)
Con esta proyectiva frase definió la señora Nidia de Rangel – primera dama del estado -, lo que hoy significan nuestros niños. Ocurrió durante una entrevista - hace dos años – ante los medios de comunicación con motivo de celebrarse su “día internacional” y considero oportuno –siempre lo será – recordarlo por su alto contenido de buena esperanza…(y qué bueno que el optimismo no es finito..). Sin duda, una sabia expresión que evidencia los elevados sentimientos no solo de madre y carismática dama, sino de funcionaria social-bolivariana al servicio exclusivo de las niñas y niños de Guayana, sin distingo alguno, en su condición emblemática de presidenta de la rehabilitada Fundación gubernamental cuya alta misión es la de brindarle, día a día, el mayor cúmulo de “felicidad posible” a todos los niñ@s y, de esa manera perseverante, coadyuvar a convertir a Venezuela en una patria libre de malos ciudadanos.
Esta buena siembra de acciones y ejemplos valiosos de la Fundación del Niño-Bolívar, permitirá cosechar sólo compatriotas con excelencia humana.
En esa hermosa tarea juega un rol primordial, indiscutiblemente, la promisoria Ley Orgánica para la protección del Niño(a) y adolescentes; un avanzado paso jurídico que se ha venido consolidando de manera definitiva para la defensa integral de sus derechos, acción previa para orientarlos luego hacia el cumplimiento ineludible de sus obligaciones, donde la dedicación constante y oportuna de los padres, representantes o responsables ocupa, por supuesto, nivel fundamental e imprescindible. Entre esos Derechos del Niño(a), ahora indelebles y de obligado cumplimiento , gracias a dicho instrumento legal, el relativo a la vida ostenta primacía, obviamente; por ello, por ejemplo, rescatar cuanto antes a los niños y su familia que aun moran en las adyacencias insalubres, indeseables de sectores inhumanos, es la labor que hay que reimpulsar con prisa y sin pausa hasta su extinción.
En este sentido, igualmente, asociaciones civiles no gubernamentales vienen cumpliendo una destacada y muy loable función humanitaria digna y plausible en la capital bolivarense. Tal es el caso de la organización Mi Casita Azul, la cual viene realizando la inclusión “a la vida” de muchos niños trabajadores de la ciudad para quienes la calle constituía su “espacio laboral”, cumpliendo, con esa hermosa labor, la bella misión de “erradicar el trabajo infantil e incorporándolos a la educación formal a través de actividades cónsonas que fortalecen su desarrollo integral”. Excelente.
Abolir totalmente el heredado e inaudito drama - ¡en un país rico! – de la niñez abandonada es el gran reto que tenemos todos que enfrentar, aportando lo que sea necesario, con mucha solidaridad y amor, siempre recordando el hermoso pensamiento rotariano según el cual hay que “dar de sí antes de pensar en sí”. Hagámoslo juntos con la Fundación, por las niñas, niños y adolescentes hacia una gran patria!
Los Niñ@s cambiarán a Venezuela y todos comenzaremos a disfrutar de una convivencia plena!.
Retazos: 1) ¡Cómo les gusta! a los dirigentes opositores venezolanos (¿?) hablar mal de su país ante gobiernos extranjeros. ¡Que no retornen!.
La frase socialista: “Piensa en todos para que todos piensen en ti”,
www.maguzgo.blogstop.com/maguzgo@hotmail.com/(*)Ingeniero civil.
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