Guayana, tierra fértil
para todo lo bueno
M.A. Guzmán Gómez (*)
Aunque siempre se ha tenido conciencia del enorme y valioso potencial turístico que poseemos en Guayana, jamás se le dio la real importancia ni mucho menos ubicación estratégica en los diversos presupuestos, ni nacional, ni regional y de carácter local ni se diga.
Ha sido ahora, en revolución, cuando se ha iniciado, en serio y sin pausa, toda una programación orientada a su rescate, entendido como una “empresa básica” – sin chimenea - de las más importantes y que estará, sin duda alguna, entre las de mayor generación de empleos y divisas no petrolera. En este sentido Guayana se ha venido situando en un lugar privilegiado y de atracción recreativa inconmensurable, donde el inigualable ecosistema Gran Sabana, con sus únicos y milenarios tepuyes o “montaña” en la voz indígena pemón, con “el rey” Roraima y sus 2800 m.s.n.m, saltos, excesiva belleza en flora – exclusiva y rica - y paisajes sin igual, no tiene parangón en todo el planeta.
Nunca antes un gobierno se había decidido, con coraje y voluntad notoria, a impulsar este abanico de desarrollo integral turístico con inequívoca prioridad a corto, mediano y largo plazo, es decir, a perpetuidad. En este sentido, la Corporación Regional correspondiente ha venido realizando una excelente, extraordinaria e incansable labor con plausible visión nacional e internacional, por supuesto, que, infiero, se “perderá de vista”. Los conocimientos y capacidad gerencial del ambientalista Ricardo Aquino, al frente del compromiso y reto, es garantía del notorio éxito presente y futuro.
Tenemos una Guayana “de prodigios”, tierra fértil para todo lo bueno, llena de encantos, de leyendas, de mitos y de una convivencia humana inacabable, dispuesta siempre a ser útil, a servir, ayudar y aportar; un fabuloso río Orinoco y su imponente, majestuoso y señorial Puente Angostura y sus más de setecientos “parientes fluviales” que se erigen como “elementos dinamizantes y vinculantes de todo el corazón de Venezuela”.
Esta Semana Santa que se inicia debe albergar una asistencia récord de visitantes – ¡se estiman 700 mil! -que han de tener la mejor hospitalidad y esmerada atención que les provoque regresar. De esta manera, la inédita y promisora revolución turística popular en Guayana será la verdadera posibilidad económica sustentable con “hermosa conciencia”.
Vainitas en el postre: ** Quien no dice lo poco que sabe ni sabe lo mucho que dice, ¿pretende gobernar?. **La excesiva especulación con los precios de los vehículos sigue tan campante, sobre todo las camionetas que cuestan los “dos ojos de la cara”. Hasta siete viviendas se construirían con el valor de una Fourunner…saque el látigo, presidente. ** La máxima de Capriles: “Haremos las cosas bien para que queden buenas”, ¡muchacho!. ** Pobre Marquina, “necesitará una reingeniería de imagen”.
La frase: Donde la riqueza se avaricia, la pobreza se acumula.
maguzgo.blogspot.com/(*) Ingeniero civil.
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