La kriptonita del socialismo
M.A. Guzmán Gómez (*)
Hasta la saciedad la añeja política, que sigue terca para morir, estimuló e impulsó como abanico a los dos nefastos flagelos que más daño causan a toda acción de gobierno: corrupción y burocratismo. Dos calamidades públicas que el pasado político fomentó hasta convertirlos en “emblemas oficiales de la época” y que, desafortunadamente, siguen muy orondas y campantes en no pocas instancias nacionales, regionales y locales.
En este sentido, presidente Chávez, cual látigo aséptico enroscado en “alambre de púas”, empéñese en utilizarlo contra todo lo indigno y, como objetivo prioritario, para aniquilar definitivamente ese perverso binomio que corroe por demás el quehacer venezolano y sentenciarles, de una vez por todas, recordando al Libertador, : ¡contad con la muerte!.
Para ello, considero también oportuno, insistir en la imperiosa necesidad que he planteado en muchos artículos, según la cual debe legislarse con celeridad para que se obligue a todo ente público que maneje recursos del estado – Asamblea Nacional, ministerios, contralorías, poderes públicos, gobernaciones, alcaldías, empresas básicas, consejos comunales, etc. – publicar en los medios impresos los respectivos Balances de Ingresos y Egresos, tal como se les exige a las instituciones bancarias hacerlo todos los 15 de cada mes. De esa manera obligatoria, a las viles inclinaciones que tientan al cohecho, a la malversación, a “embolsillarse lo ajeno”, de no pocos funcionarios - civiles y militares –, se les dificultarían bastante obligándolos, al menos, “a pensarlo más de una vez”…. y se reducirían, necesariamente, muchos de los atajos mugrientos del flagelo corruptor.
Además la publicación contable sería , sin duda, una muy valiosa forma para que el pueblo conozca la administración y manejo de “sus recursos” y a la vez coadyuvaría, insisto, en frenar, obviamente, las malasmañas y las nefastas manipulaciones presupuestarias que sólo dañan el proceso administrativo diáfano, el cual requiere, para su sanidad, de una inequívoca probidad y rectitud de quien ocupe el cargo. Por supuesto que el férreo antídoto contra la corrupción no es otro que la honestidad, pero ella sola no basta.
En síntesis, habría que diseñar, presidente Chávez, acciones factibles, concretas, prácticas, aplicables y contundentes contra ambos flagelos, que le permitan a usted, a gobernadores y alcaldes probos, chasquear el aséptico látigo carcelario sobre el lomo corrompido de quien sea, y sin dilación, pues la corrupción debilita de muerte al socialismo como la kriptonita a Superman….
La frase: “Los héroes de Sidor son un ejemplo de la Venezuela que todas y todos queremos”.
www.maguzgo.blogspot.com/maguzgo@hotmail.com/*Ingeniero
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