…y ningún venezolano vivirá mal.
M.A. Guzmán Gómez*
El estimulante mandato constitucional implícito en la participación y protagonismo compartido, en ejercicio pleno de una auténtica democracia, “son el medio idóneo que permitirá (como lo hemos venido observando) al pueblo organizado asumir directamente la gestión de las políticas públicas y proyectos orientadas a responder a las necesidades y aspiraciones de las comunidades en la construcción de una sociedad de equidad y justicia social” y constituye, sin la menor duda, la herramienta y plataforma eficaces que permitirán recorrer los amplios caminos de la confluencia y solidaridad nacional hacia la cima de este proceso, de buenos cambios y transformaciones, impulsado por la creciente espiritualidad de un nuevo socialismo solo nuestro, criollo, y que ya el pueblo venezolano lo ha hecho suyo…
A los efectos de garantizar este ineludible objetivo hacia una patria nueva, la novísima Ley de los Consejos Comunales permite crear las condiciones adecuadas –no inflexibles- para conformarlos, integrarlos, organizarlos y dejarlos en funcionamiento y en relación directa de corresponsabilidad con el Estado nacional, regional y local “para la formulación, ejecución, control y evaluación” de todas las actividades colectivas que se emprendan y efectivamente requiera la comunidad para el disfrute del máximo bienestar y “felicidad posible”, todo lo cual se regirá “conforme a los principios de cooperación, transparencia, rendición de cuentas, responsabilidad, contraloría social y autogestión económica. Y es que una revolución positiva-bolivariana (valga la redundancia) como la que estamos impulsando con mucho ímpetu y voluntad dirigida a otorgarle “todo el poder al pueblo”, tiene la misión inexorable de incorporar, cada vez más, compatriotas a un aparato productivo nacional adosado permanentemente, cual siameses, a un expansivo desarrollo social que solo aspire al más útil y racional beneficio colectivo, dentro de los irrenunciables valores triangulares de moral-justicia-igualdad, única vía garante del progreso para todos, sin exclusión alguna.
En un tiempo razonable, mas temprano que tarde, cuando este glorioso y combativo pueblo organizado férreamente e incorporado a sus Consejos Comunales, con inclusión total, plenamente consolidados, será entonces, solo entonces cuando ningún venezolano vivirá mal.
RETAZOS: 1) Siguen muchos establecimientos cobrándole a los clientes que cancelen con la tarjeta Credilab una comisión a todas luces ilegal y no pueden acceder a las ofertas. ¿Qué tal?. Las farmacias adscritas, por ejemplo, lo hacen con la mayor desfachatez y se expresan de Indepabis sin el menor temor. ¿Qué está pasando?.
La frase: “Ayuda a otros a ayudarse a sí mismos”.
www.maguzgo.blogspot.com/maguzgo@hotmail.com/*Ingeniero civil.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario