Ciudad Bolívar no tiene quien le escriba
M.A. Guzmán Gómez(*)
Los carcavones, verdaderos precipicios, profundas simas de pendientes escarpadas, en lo cotidiano conocidos como cárcavas – coloquialmente “barrancos” – han llegado a ser, obviamente, una nefasta calamidad para el normal crecimiento y desarrollo urbanístico, tal como acontece en importantes ciudades que aun carecen de los indispensables drenajes para las aguas de lluvia – antídoto eficaz de las cárcavas -, donde nuestra Ciudad Bolívar “lleva la batuta”. Y no de ahora; desde hace ya muchas décadas, ante la inobservancia manifiesta, irresponsable y negligente de las autoridades locales, con expresión directa en la “gerencia” municipal, por cuanto es de su competencia ineludible que debería asumir con decisión y coraje, vista su misión primordial de velar siempre por mejorar, constantemente, todo lo colectivo urbano, cuidándolo, manteniéndolo en óptimo estado, dentro de un proceso de concientización ciudadana permanente, con la convicción elevada de que los servicios públicos tienen rango fundamental de atención prioritaria.
Han sido demasiados los daños causados a Ciudad Bolívar en los últimos 45 años – con mayor vileza en estos tiempos de alcaldías - y mucha nuestra pasividad y capacidad de aguante; el peor de ellos, sin duda, haberla dejado “crecer” alejándose de su río.
Lo relativo a las cárcavas, reitero, es consecuencia directa de la falta de drenajes pluviales. La aparición de ellas, en Ciudad Bolívar por ejemplo, tiene casi el mismo tiempo de la ausencia de canalización pluviométrica y, por supuesto, el haber engavetado hace medio siglo, todo vestigio de Plan Rector, único instrumento idóneo para regular el crecimiento y desarrollo ordenado de toda urbe.
La falta en aplicar esta herramienta urbana indispensable y la de un sistema de drenajes han convertido a nuestra querida capital en todo un caos urbanístico, con las consecuencias del deterioro inmediato de la vialidad y sus obras de arte – aceras, brocales, alcantarillas, etc. – erosionando y destruyendo todo tipo de infraestructura que las aguas encuentren a su paso, buscando la salida más fácil, ante la imposibilidad de su captación técnica. Es así como en Ciudad Bolívar las precipitaciones, con lluvia poca o intensa, se convierten en las madres de las cárcavas, acabando con todo, ocasionando enormes perjuicios a las comunidades y sus habitantes, a los bienes públicos y privados, obstaculizando el normal flujo peatonal-vehicular; mientras, no hay manera que se aboquen definitivamente a la construcción del sistema de drenajes pluviales que con urgencia reclama Ciudad Bolívar, a pesar de que un proyecto estupendo, contratado por la CVG al experto colega hidráulico Hugo Saturno Bello ¡hace 25 años!, aun vigente, lo mantiene la Alcaldía de Heres engavetado y bajo llave….¡Increíble!. Es lamentable que a ninguno de los candidatos se le ha escuchado su opinión sobre el tema.
Ciudad Bolívar no tiene quien le escriba…
Retazos: Estupenda, desde todo punto de vista, la funcional escuela que inauguró el gobernador Rangel Gómez en el populoso sector “Comunidad Democrática” de nuestra capital. Excelente edificación escolar ¿modelo? equipada con todo. Los invito a visitarla.
La frase: “La voluntad común ha de ser la Ley suprema de la voluntad individual”.www.maguzgo.blogstop.com/maguzgo@hotmail.com/(*)Ingeniero civil.
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