miércoles, 5 de marzo de 2008

Los nietos: medicamento maravilloso

Luego de 41 años sin visitar un centro asistencial, en calidad de paciente, me tocó hacerlo ahora; primero para normalizarme quirúrgicamente el área cervical y luego, durante el proceso postoperatorio de reposo, surgió de repente un agudo malestar abdominal que culminó en la necesidad obligatoria de una laparascopia que, a su vez, permitió diagnosticar, o mejor observar, una vesícula descarriada en pleno apogeo de rebeldía. Dos calamidades, de distinto origen, que fueron atacadas a tiempo.
Pues bien, a lo que iba, mientras estuve recluido hasta la ansiada orden médica para irme a casa, familiares y amigos, por supuesto, estuvieron pendientes de mi salud y ocurrió que durante este período verifiqué, para mi beneplácito, felicidad plena y mejoría inusitada, que cada vez que mis últimos nietos -por ahora- Victoria Valentina (5 meses) y Marco Sebastián (4 meses) entraban a la habitación en sus coches Fórmula O a "conocer" el estado de salud de su abuelo, sentía que mi organismo recibía, con elevado placer, una alta dosis de un "medicamento maravilloso", contentivo de sobredosis de sonrisas y miradas infantiles puras y lindas guiadas por unas manitos y piecesitos en movimiento perpetuo, increíblemente acompasados; y lo repetían una y otra vez acompañados, de repente, de un jocoso y prolongado balbuceo...
Pude comprobar, con inocultable complacencia, así lo infiero amables lectores, una conclusión
a la que llega el autor de un buen libro que me obsequió mi hijo mayor, segun la cual "la inocencia es la fuente del amor y de ella no podemos prescindir."
Segun ese egregio escritor, Deepak Chopra, inocencia es saber que podemos guiar a los niños pero nunca controlarlos, y siempre mantener una actitud de apertura hacia la persona que hay en todo niño, destinado a ser diferente de nosotros; para luego señalar que en la inocencia podemos aceptar este hecho con un corazón alegre.
Definitivamente, mis "sabios" e inocentes nietos, Marco y Victoria, me enseñaron que su amor, así expresado, es un "maravilloso medicamento"...y así lo sentí....¡Qué nietos!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que buen articulo ....muy bien escrito, y esa foto de marco y victorita esta finisima, deberias escribir cosas así no solo al ver a tus nietos, si nó de ver a cualquier cosa que tenga "admiracion" de tu parte. no solo la sangre lláma. soy Gustavo tu hijo

Maguzgo dijo...

En verdad es un artículo para leerlo una y otra vez. Los niet@s son lo MAXIMO!!
anónimo