Por si acaso el nuevo ministro del Ministerio del Poder Popular para la Industria Básica y Minería (Mibam), Rodolfo Sanz, lo ignora, la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), que ahora preside, se mantiene morosa con toda la región Guayana, pero en especial con la capital guayanesa Ciudad Bolívar, la histórica Angostura, prácticamente desde su creación (1960, ¡48 años!), a pesar de que el Decreto fundacional No. 430 del 29 de diciembre –aun vigente-, señala expresamente, cito “la Corporación Venezolana de Guayana encauzará las actividades económicas del sector público y orientará las del sector privado, con miras al desarrollo ordenado, dinámico e integral de Guayana” y que hasta hoy ha sido letra muerta para perjuicio de la región, pues ese “desarrollo integral” giró únicamente alrededor de Puerto Ordaz y las empresas básicas, por supuesto plausible, pero olvidando con manifiesta indiferencia y nefasta negligencia, el compromiso mayor e ineludible que la obligaba con toda Guayana y no sólo con la “zona del hierro”, como infelizmente aconteció.
Jamás, desde su creación, los conceptos de participación colectiva regional y mucho menos integral fueron considerados por el organismo señalado como “rector del desarrollo guayanés”.
Ejemplo patético y notorio lo constituye nuestra querida Ciudad Bolívar con el cruel desamparo y abandono a que ha sido sometida, a pesar, inclusive, de haber contado, en varios quinquenios anteriores, hasta con mayoría de bolivarenses integrantes del directorio cevegista. También, por supuesto lo peor, gobiernos locales demasiados incompetentes solo la han dañado sin piedad y sin pausa.
Por tanto, estimado ministro Sanz, ahora la CVG debe asumir con mucha fuerza su rol primigenio de encauzar y fomentar, hasta su amplia e inequívoca consolidación, el desarrollo pleno de la Guayana íntegra, orientado hacia invariables proyecciones sociales, estimulando la necesaria participación colectiva, pública y privada.
En el caso muy particular y dramático de Ciudad Bolívar – ¡es la capital olvidada! -
me permito sugerirle, respetuosamente ministro Sanz, que la CVG y todas las empresas básicas, a título de ejemplo para resarcir la enorme deuda social con la Angostura de siempre, aporten un porcentaje racional de sus presupuestos anuales (¿5%?) para construirle a la bella “ciudad del río Padre” las obras que por décadas le ha negado la corporación, cuya alta culpabilidad, inferimos, proviene de los llamados agentes de la “corrupción corporativa”, liderizada por la otrora(¿?) mafia infernal del “gang del aluminio”, que por cierto describe, con nombres y apellidos, el famoso Informe Espinoza (02/05/1987), “súbitamente” engavetado y del cual nunca mas se supo…¿desempolvarlo?
Todo ello impidió, con dolor, que Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana fueran hoy dos ejemplares urbes complementarias. Todavía puede ser.
Deseo que mis palabras sean buenas, ministro Sanz, para que la revisión, rectificación y el reimpulso que requiere la CVG, le permita a usted y a su equipo gerencial, retomar el rol de accionar con las obras importantes que necesitan las poblaciones y geografía regional, donde la capital Ciudad Bolívar merece óptima consideración.
¿Misión Guayana?......He allí el estupendo reto, ministro. Suerte…
La frase:Ejemplo patético y notorio lo constituye nuestra querida Ciudad Bolívar con el cruel desamparo y abandono a que ha sido sometida, a pesar, inclusive, de haber contado, en varios quinquenios anteriores, hasta con mayoría de bolivarenses integrantes del directorio cevegista. También, por supuesto lo peor, gobiernos locales demasiados incompetentes solo la han dañado sin piedad y sin pausa.
Por tanto, estimado ministro Sanz, ahora la CVG debe asumir con mucha fuerza su rol primigenio de encauzar y fomentar, hasta su amplia e inequívoca consolidación, el desarrollo pleno de la Guayana íntegra, orientado hacia invariables proyecciones sociales, estimulando la necesaria participación colectiva, pública y privada.
En el caso muy particular y dramático de Ciudad Bolívar – ¡es la capital olvidada! -
me permito sugerirle, respetuosamente ministro Sanz, que la CVG y todas las empresas básicas, a título de ejemplo para resarcir la enorme deuda social con la Angostura de siempre, aporten un porcentaje racional de sus presupuestos anuales (¿5%?) para construirle a la bella “ciudad del río Padre” las obras que por décadas le ha negado la corporación, cuya alta culpabilidad, inferimos, proviene de los llamados agentes de la “corrupción corporativa”, liderizada por la otrora(¿?) mafia infernal del “gang del aluminio”, que por cierto describe, con nombres y apellidos, el famoso Informe Espinoza (02/05/1987), “súbitamente” engavetado y del cual nunca mas se supo…¿desempolvarlo?
Todo ello impidió, con dolor, que Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana fueran hoy dos ejemplares urbes complementarias. Todavía puede ser.
Deseo que mis palabras sean buenas, ministro Sanz, para que la revisión, rectificación y el reimpulso que requiere la CVG, le permita a usted y a su equipo gerencial, retomar el rol de accionar con las obras importantes que necesitan las poblaciones y geografía regional, donde la capital Ciudad Bolívar merece óptima consideración.
¿Misión Guayana?......He allí el estupendo reto, ministro. Suerte…
Nuestro socialismo es un pacto social de convivencia entre todos"



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