sábado, 16 de febrero de 2008

El país a construir todos

En la anterior república la palabra socialismo jamás fue tema importante a debatir; más aun, muchos la ignoraban por completo y, por su lado, los países opresores de pueblos que se desarrollaron impulsados por un único afán imperial de dominio absoluto y explotación del hombre, se encargaron de desprestigiar e inclusive satanizar toda acción que hiciera referencia a lo social. Y si de pobreza se trataba, era como nombrarles el diablo.
Nunca antes, en ningún gobierno cuartorepublicano, se presentaron programas integrales para combatir con eficacia la miseria imperante, por el contrario, mas bien inundaron al país de pobreza a toda escala y, por supuesto, excluyeron a la mayoría de los venezolanos de toda oportunidad para salir del atraso. Fueron décadas oprobiosas, donde la marginalidad nefasta y perversa se instaló con vileza, creando un sombrío panorama en los vastos sectores mas necesitados.
A todo ese caótico desastre abismal le puso fin la asonada “golpista” febrerina que le dio la “vuelta a la tortilla”. Fue como un segundo “23 de enero”, cuyo verdadero espíritu resucitó desde los cuarteles bolivarianos para luego, con el voto mayoritario digno y popular, diera al traste con la viciosa y senil política puntofijista que tanto daño le causó al país, desangrándolo, empobreciéndolo, mientras nuestros inmensos e inconmensurables recursos eran atracados impunementes para engordar los bolsillos repletos de los agentes de la corrupción internos y foráneos. Era la Venezuela saudita entregada al trasnacionalismo infame y depredador…
Desaparecida esa pesadilla de 40 años, los venezolanos hemos decidido, en reiteradas consultas electorales, construir un país socialista totalmente nuestro, distinto, donde la solidaridad, la convivencia plena y fraternal, la ayuda al “prójimo como a ti mismo”, el respeto compartido, etc., sean las normas de conducta permanente de una sociedad de iguales, de justicia, de trabajo productivo con proyección social, dentro de un clima armonioso y disfrutable en libertad, con democracia cada día mas fuerte, segura, normal y sana. Esta es, no otra, la Venezuela que todos queremos, con erradicación de los privilegios irritantes, del individualismo que tanto lesiona y nos aleja, con criterios colectivos de las cosas; bien lejos de la malsana conseja “esto es solo mío”.
Es la promisoria nación a construir, con esfuerzos propios, “bloque a bloque”-

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